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“Next Music Station”: Abriendo ojos y oídos al mundo árabe

// Raymundo Rodríguez

 

 

Qatar, País Vasco, 2011. Con apoyo de la cadena de noticias Al-Jazeera, el músico y director vasco Fermín Muguruza nos invita a recorrer algunos países vagamente familiares (si no es que del todo desconocidos) para quienes habitamos el Occidente dominado por la influencia mediática de los Estados Unidos. El fin principal de dicho viaje es conocer las tendencias musicales más representativas que tienen lugar en cada una de las “estaciones” a través de sus artistas. Dentro del 6to. Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DOCSDF) se presentaron los capítulos de la serie Next Music Station dedicados a Marruecos, Líbano, Egipto, Túnez, Siria, Yemen y Sudán.

 

Si bien los episodios de este serial se centran en cantantes, compositores, DJs, MCs, maestros, promotores y demás involucrados en el desarrollo de la música, Muguruza —guiado por un hombre o mujer local en cada estación— nos ofrece una breve radiografía de la vida social, cultural y política en países que generalmente llegan a las ocho columnas del periódico por noticias relacionadas con actos violentos, fanáticos religiosos y —en tiempos recientes— protestas multitudinarias contra regímenes totalitarios. Uno de los grandes aciertos del director radica en el hecho de apartarse de esta mirada superficial, enfocándose, por el contrario, en la gran diversidad existente en cada país y en cada ciudad (especialmente en los casos de Marruecos, Líbano y Egipto). De este modo, el mundo árabe deja de ser una totalidad misteriosa, ajena e incomprensible para los occidentales; detrás de la burka noticiosa que nos ponen los medios de este lado del planeta, podemos notar que hay muchas otras cosas sucediendo de manera muy distinta a como las plantean las notas rojas y amarillas.

 

Un primer prejuicio está fundado en pensar a las naciones árabes como regiones pobres y estéticamente poco atractivas (con excepción, por supuesto, de los Emiratos Árabes Unidos y su “joya posmoderna”: Dubai). Para contrastar esta idea, Muguruza nos ofrece vistas de la majestuosidad de los arcos y palacios de Siria y Marruecos; incluso un país con carencias económicas tan evidentes como Yemen destaca por su belleza rústica, ancestral: una verdadera invitación a modificar nuestras preconcepciones de estética arquitectónica. En un tenor similar, considerar que estas regiones se encuentran culturalmente anquilosadas en tiempos pasados es un error absoluto. En el panorama musical que nos presenta el director encontramos igualmente al compositor clásico egipcio Omar Khairat, a los rockeros marroquíes Haoussa, a la cantautora pop sudanesa Lisa Shaker; cabe destacar la presencia generalizada del hip-hop y la electrónica en los países documentados, siendo la MC libanesa Malikah uno de los casos más significativos, derrumbando tabúes sobre la posición de la mujer en el Cercano Oriente con su fuerza escénica y destreza verbal.

 

 

Como puede notarse en la mayoría de los episodios, Malikah forma parte de una pléyade de mujeres que, enfrentándose a estereotipos y realidades de la figura femenina en el Islam, comparten sus voces y sus dotes musicales con quienes estemos dispuestos a escucharlas. Intérpretes como la yemení Jameela Saad, la tunecina Badiaa y la siria Rasha Rizk (entre varias otras) hacen patente el éxito de mujeres involucradas en la música dentro de sus propios países y en el exterior. Mención aparte merece el conjunto sudanés Al-Balabil, conformado por tres damas, cuyas actuaciones mueven igualmente a hombres y mujeres en la nación donde se encuentra el tristemente célebre territorio de Darfur.

 

 

La devoción religiosa del mundo árabe, traducida por lo común a nuestras pantallas de televisión como “fundamentalismo” (olvidando que en naciones “civilizadas” como Noruega también tienen lugar hechos terroristas justificados por malas interpretaciones de la fe), aparece en las estaciones como un motor para la creación musical. En las paradas de Egipto y Sudán, somos testigos de cómo se llevan a cabo los rituales sufi, donde música y baile se conjuntan para conducir a los participantes del rito a un estado de trance que los acerca a la divinidad. El cantar las gracias de Alá constituye, sin duda, una gran parte del tema que, según uno de los entrevistados, domina la expresión artística árabe: el amor; amor hacia Dios, amor por la tierra, por la mujer…

 

http://youtu.be/F9P5IOFfqjo

 

Aunque Next Music Station logra modificar nuestra visión del mundo árabe en los aspectos arriba señalados, tampoco ignora los retos que la música y los músicos tienen ante sí: falta de espacios para presentarse, discriminación de los occidentales por considerarlos “terroristas”, censura gubernamental y líneas de pensamiento radicales que consideran “obscena” la apreciación de sonidos armónicos (esto último comentado por intérpretes yemeníes). A pesar de lo anterior, estos artistas resisten, ya sea conservando las tradiciones ancestrales, levantando la voz en contra de las injusticias o integrándose a los tiempos actuales combinando laúdes y beats. Hay mucho más por decir de esta serie documental, pero yo los invito a disfrutar de ella a través de cualquier medio posible. Aquí, en Revista Registro, los mantendremos informados del momento en que Next Music Station vuelva a hacer una parada en tierras mexicanas.

 

http://english.aljazeera.net/programmes/nextmusicstation/
http://www.muguruzafm.com/

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