Búnker

Men in the Cities de Robert Longo: La recaída al sometimiento en búsqueda de la libertad

//Mireille Torres

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Robert Longo. Men in the Cities (1976-1982)

Una ola se va a desparramar, una rosa está a punto de florecer, una bomba va a estallar, todo se trata del momento del ser.

Robert Longo.

Robert Longo (Brooklyn, Nueva York, 1953) es un prolífico y multifacético artista estadounidense. Por lo que más lo identificamos es por sus dibujos al carbón de gran formato. En una época en la que las técnicas tradicionales son desdeñadas, Robert Longo ha sabido posicionar sus dibujos dentro de las discusiones más relevantes del arte. Su serie de alrededor de sesenta dibujos Men in the Cities. (1976-1982) es de las más representativas en su producción artística.

 

Esta serie lo coloca entre los artistas que han llevado a cabo una intertextualidad entre cine y la representación pictórica. La presencia de elementos iconográficos y de referencias al cine en el arte contemporáneo es perceptible sobre todo en el arte pop, como manifestación cultural por excelencia de la sociedad de consumo. Los dibujos muestran a gente de negocios —a los cuales los podemos identificar por su forma de vestir—, en momentos solitarios, contorsionando sus cuerpos de una forma que pudiera ser necesaria, o bien, por el contrario, reactiva. Las personas aparecen sobre un fondo blanco, esto es, sin ningún referente al contexto; sin embargo, las imágenes muestran una rica historia en relación a los métodos de trabajo de Robert Longo, a la cultura artística a la cual él pertenece y a sus relaciones personales con lo anónimo. Al respecto, Longo menciona en una entrevista:

 

Crecí inmerso en el mundo de las revistas con imágenes durante las décadas de los sesenta y setenta; entonces la portada de la revista era una imagen a color que tenía que ver con Marilyn Monroe o Elvis Presley y luego volteaba la página y el tema era la guerra de Vietnam por ejemplo, y la imagen estaba en blanco y negro; entonces empecé a pensar que tenía que trabajar en blanco y negro porque tal vez esa sea la forma de representar la verdad.[1]

 

Men in the Cities se originó a partir de una escultura en relieve que Robert Longo realizó a partir de una imagen tomada del periódico, que era el fragmento de un still de la película El soldado americano (1970) del director alemán Rainer Werner Fassbinder.

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Robert Longo. The American Soldier. (1977)

 

En su película, Fassbinder se apropia tanto de los modelos iconográficos como de los modelos compositivos de las películas de gangsters hollywoodenses, con una narrativa en la que la violencia se da por un acto de amor frustrado. La película culmina en una dramática escena final en la que dos gangsters que han sido baleados se contorsionan en una larga danza hacia la muerte. La música fue compuesta y producida por Antiteater, un grupo de teatro acción, del cual Fassbinder pronto se volvería el líder. Trabajando con Antiteater fue que Fassbinder configuró su estilo como director cinematográfico, que se define principalmente por movimientos de tipo coreográfico y poses estáticas de los actores, lo cual remite, más que al teatro tradicional, a los musicales, al cabaret y a las protestas estudiantiles.

 

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Still de la película El soldado americano (1970) del director alemán Rainer Werner Fassbinder

 

Para poder llevar a cabo sus dibujos, primeramente Robert Longo fotografió a sus amigos en las azoteas de Nueva York[2]. Para lograr que realizaran movimientos espasmódicos que remitían a los ritmos punk rock de la época, Longo les arrojaba objetos a sus amigos —entre los cuales se encontraban la artista Cindy Sherman o el dealer de arte Larry Gagosian por poner algunos ejemplos—, quienes posaban en ropa ejecutiva como si fueran alcanzados por las balas de un arma mortal. Fuerza y energía emanan de estas fotografías de aspecto coreográfico, en las que se crea una conmoción[3] que, sin embargo, es divertida. Se abre un espacio de caída, se recurre a ella. Pero para vencerla.

 

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Robert Longo. Men in the Cities. Estudio fotográfico.

 

Robert Longo también ejecutó este tema en su performance Sound Distance of a Good Man (1978). La imagen central del performance es una película que muestra la parte superior del cuerpo arqueado de un hombre con la cabeza hacia atrás convulsionándose. Este cuerpo contrasta con la rigidez de la estatua de un león. A pesar de ser una película pareciera ser una imagen fija, pues se trata de varias tomas de un montaje fotográfico en el que alguien posa como aquella escultura en relieve que Robert Longo realizó en 1977 que cita a El soldado americano de Fassbinder. En este performance, Longo cuestionaba, a través de la teatralidad, al objeto artístico moderno y manifestaba su obsesión con el poder de los medios de comunicación para manipular a su público. Con esto, el crítico de arte Maurice Berger[4] define la obra de Longo como un patrón visual de signos de advertencia para la cultura moderna.

 

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Robert Longo. Sound Distance of a Good Man (1978)

 

Posteriormente, en 1986, Roberto Longo continuó la isotopía semántica del cuerpo suspendido en un desplazamiento violento al dirigir el video musical de la canción “Bizarre Love Triangle” de la banda británica New Order,[5] en el cual podemos ver guiños a su serie Men in the Cities, pero ahora en imagen-movimiento.  “Bizarre Love Triangle” es una de esas canciones, en las que el título no aparece en ninguna parte de la letra, algo que New Order hacía muy a menudo. Fue el segundo sencillo del LP Brotherhood y fue una de las pocas canciones que la banda hizo en video en esos años.

 

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Cuatro Stills del videoclip “Bizarre Love Triangle” (1986)

 

En dicho video, podemos apreciar que Longo utiliza, en ciertos momentos sólo dos tonos como el azul y el negro, lo cual nos remite a sus dibujos al carbón en blanco y negro. En otros momentos podemos ver una saturación de color propia de la estética ácida y del pop, como en las impresiones de serigrafía y  la estática del televisor, en las luces neón y los fuegos artificiales. Por otra parte, yuxtapone capas de imágenes en las que podemos ver multitudes de gente en las calles y, a la vez, a la banda tocando la canción; pero también divide la pantalla en diversos paneles, dejándonos ver únicamente fragmentos de escenas a ritmos vertiginosos propios de las ciudades cosmopolitas. Las imágenes más icónicas corresponden a las de un hombre y una mujer de traje en el momento de un salto o caída, contorsionándose con un cielo azul y nubes blancas de fondo, las cuales tienen correspondencia con la letra de la canción:

 

Every time I see you falling

I get down on my knees and pray

I’m waiting for the final moment

You say the words that I can’t say

 

En este salto o caída, según se quiera ver, nos sumergimos en un tiempo inmóvil en el que el cuerpo individual se vuelve suceso. Un vitalismo, una atmósfera de sensualidad difusa se hace presente al colocar un solo cuerpo, ya sea femenino o masculino, fuera del conjunto del cuerpo social, sin olvidar que “este Uno quiere jugar a Todo”, como lo mencionaría Paul Valéry en su Filosofía de la danza .

 

Con estos plegamientos y sobreplegamientos, es decir con la serie Men in the Cities (1976-1982), el performance-instalación Sound Distance of a Good Man (1978) y el videoclip para New Order de “Bizarre Love Triangle” (1986), Robert Longo, junto con sus contemporáneos, ha creado una estética muy identificable que se volvió paradigmática de la década de los ochenta: la combinación de medios exagerados ―en este caso, dibujo de gran formato principalmente, pero también combinaciones teatrales de pintura, escultura, fotografía y objetos encontrados― y un significado discreto que no es tan directo o explosivo como sus componentes formales.

 

Longo pertenece a la trinchera de artistas que rechazan el idealismo del arte conceptual y se avoca a otras líneas de producción artística, como son el cine, el videoclip, el performance e incluso el arte comercial. Del cine, que se volvió su principal fuente, Longo toma prestado el efecto de cuadro congelado, ofreciendo figuras de gestos teatrales. Podríamos decir que su arte es enfático pero neutral. A través de combinaciones irónicas, da a entender una idea. El tema son las fuerzas urbanas que están más allá del control del ser humano: la hiperdensidad, la congestión, la explotación de un nuevo paradigma de arquitectura.[6] Lo que vemos aquí representado es un miedo urbano, de alguna manera nuevo para la década de los ochenta. Es lo histriónico, la naturaleza artificial de sus figuras, lo que califica la obra de Longo como neo-expresionista. El neo-expresionismo respeta el idealismo y el rigor intelectual del conceptualismo, pero no tiene interés en sus manifestaciones formales secas o en subvertir la relación tradicional artista-dealer-coleccionista. Estos artistas creían que el arte se había vuelto demasiado hermético, fuera del pulso vital de lo cotidiano, demasiado intelectual. Ellos realmente sentían la necesidad de regresar a la vitalidad del mundo observable, de inyectarle a su obra un contenido social.

 

En este affair de sombras y luces en el que el artista implica pero no revela, ¿qué podríamos desentrañar en cuanto al discurso social de la serie de dibujos Men in the cities?

 

Podríamos englobar todo, en palabras de Robert Longo, en una meditación sobre el poder. Pero limitemos pues, este pensamiento ondulante, sinuoso en su composición, a algunas ideas claras: si bien para Longo la responsabilidad del artista es lidiar con lo verdadero, debemos tener en mente que “no hay verdad, sino verosimilitud… la razón es impotente, sometámonos a las costumbres”.[7] Comencemos por recordar que se trata de una estética que remite a la parodia del film noir hecha por Fassbinder y cuya narrativa es abierta; esto es, que la muerte del autor es un aspecto importante para Longo, pues él no desea imponerse en el contenido de su obra. Al ser la apropiación de la apropiación, uno puede llegar a perderse ―¿cuál era el punto de partida?―. La imagen se fetichiza y se vuelve “un objeto de deseo de una significación que se sabe ausente”.[8] En este caso, esa significación es la ideología del individualismo y el extremo profesionalismo que coloca al sujeto en una personalidad antisocial para sobrevivir en el mundo contemporáneo. Se trata de lo establecido socialmente: el trabajo y la pulcritud, una iconografía del éxito característicamente asociada a la cultura yuppie de la década de los ochenta. Los que aquí vemos representados son los tecnócratas, la clase media alta estadounidense de la era de la información. Detrás de ellos se encontraba Carter, representando a esta nueva legión con un nuevo credo y una nueva plataforma, un nuevo futuro de un nuevo liberalismo que integraría los intereses de las masas rurales y las urbanas, las del norte y las del sur. Sin embargo, su liberalismo era elitista y paternalista. Nadie podía juzgar a esta nueva clase de expertos venidos de una nueva era espacial y de reactores nucleares gigantes, lo cual generó un gran resentimiento de la clase media baja. Los cuerpos que Robert Longo ha dibujado de una manera tan estilizada son una suerte de homeopatía de la barbarie;[9] es reconocer lo trágico de la violencia sutil en sociedades sofisticadas y la banalidad de lo cotidiano con sus múltiples frustraciones: someterse para ser libre.

 

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Imagen publicitaria de Bottega Veneta (2010)

 

Ya para el 2010, Tomas Maier, director creativo de la firma italiana de modas Bottega Veneta, se inspiró en la serie Men in the Cities para lanzar su campaña publicitaria de la colección otoño-invierno 2010/2011. Si bien el arte, la publicidad y la moda son esferas que van muy de la mano, Robert Longo no tuvo ninguna relación con la firma y la campaña publicitaria. Este es un fenómeno muy común, en el que la obra de arte además de ser en sí misma un objeto de consumo, se integra a una marca muchas veces sin el consentimiento del artista, el cual no es necesario ya que se está haciendo un pastiche de su obra. Si bien Longo ya es un referente para la década de los ochenta, al ser retomada su serie Men in the Cities por la casa de modas Bottega y Veneta, su obra corre el riesgo de volverse parte de la manipulación del incipiente capitalismo moderno mediante la supresión de la conciencia crítica para promover una cultura de consumo, en este caso, de objetos de piel de lujo.

 

En la actualidad, las obras de Longo se cotizan muy bien: los precios han aumentado.[10] Pareciera que su actitud de cuestionamiento a la sociedad ha gustado más que antes y que ha llegado para quedarse como un referente de la historia del arte contemporáneo. Sus figuras flotantes en un tiempo suspendido parecen querer eternizarse.

 

 

 


[1]          Entrevista para Nowness, un portal web dedicado a las nuevas tendencias culturales, en una videoentrevista subida el 18 de junio del 2013: http://www.nowness.com/day/2013/6/18/3111/robert-longo-man-in-the-city

[2]          En abril del 2012 se llevó a cabo en la Galerie in Camera de París una exposición dedicada a la fotografías de Robert Longo que sirvieron como modelo para los dibujos de la serie Men in the Cities.

[3]          Me refiero a la conmoción en el sentido que Didi Huberman le da a la palabra: aquel acontecimiento solitario de todos en el mismo instante. Véase Didi-Huberman, Georges. El bailaor de soledades, Valencia: Pre-Textos, 2008, p. 29.

[4]          Entrevista de Maurice Berger a Robert Longo en su estudio en 1984. https://www.msu.edu/course/ha/452/longo.html

[5]          New Order es una banda británica que se formó con el resto de los integrantes de Joy Division, después del trágico suicidio del cantante Ian Curtis. Si bien la banda se apegaba estilísticamente al legado de Joy Division, poco a poco fueron incorporando elementos más pop y dance en sus canciones. El resultado fue un sonido new wave bailable que se convirtió en una tendencia que muchas bandas posteriores seguirían.

[6]          En ese entonces, Nueva York se empezaba a convertir en una ciudad de condominios y rentas extremadamente caras destinadas a una clase media alta.

[7]          Onfray, Michel. Los libertinos barrocos: Contrahistoria de la filosofía III, Barcelona: Anagrama, 2009, p. 100.

[8]          Crimp, D.  “Imágenes”, en Wallis, B., Arte después de la modernidad. Nuevos planteamientos en torno a la representación, Akal, Madrid, 2001, p. 183.

[9]          Maffesoli, Michel. En el crisol de las apariencias: para una ética de la estética, México: siglo XXI, 2007, p. 161.

[10]         En marzo del 2013 un tríptico de la serie Men in the Cities se vendió por US$674,500 en Sotheby’s de Nueva York, y en mayo el dibujo Untitled (Leo) se vendió por US $1,575,000 en Christie’s de Nueva York.

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