CircuitosRegistro (S)Extranjeros

Disciplinas comestibles

//CQUEER Laboratorio Corporal

circuitos_registroextranjeros_oct1

 

Quizás somos la única especie en todo el planeta que requiere de una alimentación regulada por las gráficas piramidales, lxs especialistas y hasta las tendencias ideológicas. ¿Qué y cuánto comer? Las delgadas líneas entre lo “saludable-estético-ideal” aparecen y desaparecen. ¿Cuándo comer? Es todavía un asunto en el que lo normativo sale a la vista; no sólo el disciplinamiento temprano, sino que lo referente a los alimentos se restringe a las actividades económicas; el horario de comida se uniforma para agilizar el caos. Los estómagos y las mentes sincronizados al checador.

 

Cantidades, colores, grupos, familias, comer no sólo se ritualiza, sino que se convierte en ciencia y razón… cuantificable… “⅛ de aguacate diario” decía unx amigx y cumplía y ejercía el veredicto matemático de las fracciones. Inclinadxs ante las polifónicas imágenes de la razón y sus logos, le invocamos a cada bocado. Tentadxs, lo mismo por la pirámide nutricional que por la violencia ejercida ante la carne, colocándonos, en ambos casos, como seres supremos entendedorxs del planeta y sus sucesos, intentando desesperadamente alejarnos de una animalidad que poco entiende a la muerte como nosotrxs lo hacemos.

 

Nuestras sociedades capitalísticas sientan las condiciones para idealizar la eterna promesa del refinamiento. Las modas se presentan como cíclicas, como en el caso de la ropa: llega el boom de vestir como en los 40, como en los 50, como en los 60 y 70, recortar la barba o dejarla abundante, el largo y la forma de los pantalones se transforman a consideración de las llamadas “tendencias”, que nadie sabe exactamente de dónde vienen. Pareciera, sin embargo, que en el caso de la alimentación -frente al consumismo exacerbado y la proliferación de los establecimientos de cadena, ya sea nacional o transnacional- la tendencia lleva al “regreso a lo natural”, donde la preocupación central es el consumo de productos con etiqueta de “orgánico”, aunque se desconozca sus orígenes. Lo orgánico se piensa en este tiempo como sinónimo de lo saludable, a la vez que alimenta la autosatisfacción personal y el confort ante la mejor de las decisiones.

 

circuitos_registroextranjeros_oct2

 

En el presente año, destacó la nota sobre el gravamen a alimentos preparados que se venden en las tiendas de conveniencia, por considerarse, según el fisco, son parte de la misma dinámica socioeconómica de los alimentos en los restaurantes. Así, la dinámica sitúa en el mismo escalafón al modesto trabajador que no come diario en restaurante, que al directivo de la empresa que sí lo hace. Los burritos del Oxxo, lo mismo que las ensaladas de paquetito, aumentaron  un 16% su precio a causa de la medida; pero no es, sin embargo, la lógica de la nutrición la que priva como en el caso de medidas pasadas sobre el IVA a la llamada “comida chatarra”, sino la necesidad de que nada escape de la recaudación fiscal.

 

Hay también espacio para las quejas. Como si de tanta comida nos quedáramos sin opciones: de la carne hormonada a los vegetales con exceso de agroquímicos las opciones se reducen y la pirámide alimenticia colapsa. ¿En dónde, quién puede seguirla? Se condena el exceso, el abuso de grasas y azúcares, se mira con desprecio la obesidad y las relaciones que el discurso de lo saludable-estético-ideal ha asociado con enfermedades como la diabetes o la hipertensión, se condena con frecuencia la indisciplina en el comer, desde los horarios hasta las cantidades, pero las alternativas se agotan. Se condena el no-veganismo, se busca desesperadamente adaptar el rincón en el reducido apartamento para tener la ilusión de un huerto doméstico, como si con sembrar una matita de cilantro se construyera la sólida economía autosustentable. Habrá que ver si los espacios cada vez más reducidos de las viviendas urbanas permiten el paso de la luz. “Mis amigos cambiaron las drogas y los raves por los huertos orgánicos”, dice otrx amigx más y no podemos sino pensar en la vorágine de las calorías y la desesperación por salvar, aunque sea, el propio barco.
“Somos lo que comemos”, dice el saber popular. ¿Qué somos entonces?

 

circuitos_registroextranjeros_oct3

 

 

 

Share:
Laboratorio Corporal C-Queer

Leave a reply