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YOKO ONO o el trabajo sobre la sensibilidad

//Yunuen díaz

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PIEZA DE VUELO

Volar.

y.o. 1963.

 

Yoko Ono construye escaleras. Una escalera para leer la palabra “sí”, una escalera dorada para entrar al futuro. La exposición se llama Tierra de Esperanza, hay en ella pedazos de cielo, objetos rotos para ser reconstruidos de manera colectiva, fotografías sobre el suelo para no ser pisadas, ojos de mujeres que te miran fijamente, piezas que se construyen en la mente del espectador. Evocación ytrayecto de ascenso hacia la imaginación,  ese lugar en el que aun existe la utopía; al que sólo se puede acceder a través de escaleras. A veces los mensajes de esperanza son los más desesperanzados.

 

PIEZA DE RITMO

Escuchar el latido de un

corazón.

Y.O. 1963

 

Cielos reguardados por cascos que olvidaron su uso militar  y se convirtieron en macetas de nubes. Columpios para un rompecabezas celeste que el espectador puede intentar armar. También está el cielo que aparece en una pantalla, la transmisión en vivo del Cielo de la Ciudad de México. Artista conceptual, activista, cantante, manager, con más de cincuenta años de trayectoria creativa, Yoko Ono a sus ochenta y tres años, sigue buscando no se qué en el cielo.

 

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LA TIERRA V

Mira el ocaso.

Siente el movimiento de la Tierra.

y.o.  1996

 

Una pared capta las sombras de los visitantes. Cuando te acercas a  ella, ráfagas de luz te enceguecen y al abrir de nuevo los ojos, te encuentras frente a tu fantasma. No es sólo la sombra, sino la desmaterialización, una mancha de ti mismo arrojada sobre la superficie. La pieza se llama “Gente invisible”,  rememora las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Junto a las sombra del propio cuerpo, las sombras de las personas que murieron de manera instantánea por las bombas,  se vuelven ominosas, la presencia se vuelve ausencia y cada visitantes se convierte en otro fantasma de los 90,000 que se calcula, murieron en estas ciudades.

 

Sigue deseando hasta que el árbol se cubra de deseos.

y.o. 1976

 

El muro está lleno de mapas. La representación gráfica de la tierra mexicana ha sido puesta ahí para que los visitantes intervengan en ella. Los sellos tienen inscrita la frase “Imagina la paz”, las frases se sobreponen unas a otras en regiones muy específicas: Guerrero, Veracruz, las ya consabidas se van convirtiendo en una mancha negra que crece como un tumor. La pieza es como la radiografía de un paciente enfermo, debajo de la piel, se ven las marcas, la metástasis. Los participantes no se contentan con estampar la frase una sola vez, repiten la operación en varias zonas, todos participan con ánimo, brincan para llegar a la región más alta, buscan su ciudad y vuelven a estampar con alegría.  Los participantes sonríen cada vez que presionan el sello.  Sonríen para la foto. Sonríen cuando en su mente se dan una palmada y pasan a la siguiente pieza convencidos de ser buenos ciudadanos.

 

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PIEZA DE SOMBRA

Poner las sombras juntas hasta

que se conviertan en una.

y.o.1963

 

La primera vez que vi el video de la pieza Cut Piece, me conmovió mucho. Una mujer en cuclillas permite que el público corte un pedazo de su ropa y se lo lleve. La artista se presenta en un estado vulnerable, su fragilidad pareceheroica, su confianza en los otros, admirable. La primera vez pensé que se trataba de una pieza sobre la ética: los límites no los pone la artista, cada cuál puede llevar su fragmento, cada quién decide qué corta, dónde corta, cuánto corta, qué parte corta, si quiere dejar desnuda a la artista o no. No hay policías, no hay nadie que vigile, hay sólo un ser humano frente a otro con unas tijeras en la mano, con la responsabilidad de decidir qué hacer con ellas y lo que vemos ahí es cómo cada quien se posiciona en esa relación, cómo unos cortan con delicadeza, con miedo, como otros se quieren ver osados y cortan un gran tajo. No hay equilibrio en esa relación,  a nadie se le ocurre que la artista hubiera hecho un juego psicológico, todos reciben unas tijeras y cortan y así es quizás como nos vemos unos a otros, en esa continua disimetría en la que queremos siempre más del otro, más del mundo, en esa voracidad. La pieza me ha gustado desde siempre, da muchas cosas a pensar. Está la artista como mártir, en esa ofrenda, en esa donación, en ese prestarse al otro, pero también se puede dar una lectura distinta, un tanto pesimista, que tiene que ver con la condición femenina: sobre el escenario vemos a una mujer que permite que tomen su ropa  sin pedir a cambio nada, la mujer se queda callada y deja que se lleven un fragmento de ellahasta quedar desnuda. Me recuerda a los modelos de amor romántico, un tanto enfermizo, donde la mujer está ahí para complacer y darse a todos. La primera vez que vi la pieza me gustó mucho. Ahora, pensar en esa última lectura, me asusta.

 

 

 

 

Ten valor

Ten rabia

Nos estamos levantando

y.o.

 

Cuando Bloch escribió su libro“El principio esperanza”, lo hizo desde el exilio;judío, alemán, en medio de la segunda guerra mundial, no dudó en proponer al deseo y a la esperanza como posiciones éticas. Su visión era optimista, pero no ingenua, era marxista y creía que a cada uno le correspondía cambiar el mundo, porque pensaba que cambiar el mundo era no sólo posible, sino necesario. El caso de Yoko Ono es distinto, aun no sé qué tipo de positividad profesa, a veces me pregunto si el optimismo pasivo es peor que el pesimismo, si el pesimismo activo es mejor que el optimismo a secas.

 

Si dividieran el mundo en optimistas y pesimistas, de un lado tendríamos a Pasolini y del otro a Yoko Ono, de un lado tendríamos a Bloch y del otro a Walter Benjamin, al primero lo mataron y Benjamin se suicidó (según la versión oficial) porque pensaba que estaba a punto de ser alcanzado por sus perseguidores nazis. Bloch murió de un ataque cardiaco a los 85 años, Ono sobrevivió a su reciente influenza. El problema quizás no radica en ser pesimistas  activos o optimistas críticos, si no en salir del oscuro medio, de la plástica y confortable zona de indeterminación. El problema radica,quizás,en tomar la palabra, en asumir una posición y mantenerla.

 

 

Y detrás de la belleza de la muestra, las preguntas. Yo, que tengo inclinaciones conspiracionistas, debo confesar que me tomó mucho tiempo pensar si debía hablar de lo hermosa que es la exposición o de las cosas que no se ven a primera vista, si debía criticar que sea el Arzobispado de México quien la está financiando, si debía preguntarme por la popularidad y pensar en esa facilidad con que la gente asiste. Recuerdo la crítica que se hacía a los Beatles, precisamente, sobre la forma en la que canalizaban las fuerzas subversivas  de los jóvenes por canales mucho más controlados con su música bella, me pregunto entonces si la exposición transita ese mismo camino, si ante el enojo, la frustración y la desesperación, el camino fácil es  llevar al público por las hermosas sendas de un mapa, de una escultura social.

 

Pero también me pregunto por qué le hemos dado al arte la función que deberíamos tener todos como ciudadanos, la función política, por qué le exigimos al arte hacer lo que no hacemos en nuestra vida cotidiana: ser contestatarios, críticos, subversivos; queremos que el artista sea el mártir de nuestras luchas, que el artista libre nuestras batallas ¿para qué?, ¿por qué? ¿Para que alguien lo haga por nosotros? ¿Si todos fuéramos políticamente activos, pediríamos del arte compromiso político? Y no digo que el arte no tenga que hacerlo, sólo digo que no debería ser labor exclusiva del artista y que quizás medimos a los artistas con mucho más rigor de  aquel con el que nos medimos a nosotros mismos.

 

El arte de Ono es congruente con Fluxus, con el arte que se desliza en la vida cotidiana, que no es incómodo, sino bello y tal vez, aunque nuestro mundo esté sobre estetizado, aun necesitamos esa otra belleza,  esa que nos recuerda que quizás dentro de este mundo horrible,  lleno de injusticia, corrupto, podemos hallar una pequeña poética, y que quizás eso es ya bastante subversivo.

 

¿Cómo vamos a reconstruir el mundo?¿Cómo vamos a crear algo distinto a lo que somos?¿Lo haremos con el arte o sin él?¿Cómo somos necesarios los artistas, si es que lo somos? ¿Lo somos?

 

Yo desconfío ahora de la belleza, desconfío de las instituciones, desconfío de los discursos esperanzadores, y ya casi nunca escribo poesía. ¿Será entonces que hay una relación entre la utopía y la poesía? La muestra de Ono me parece interesante porque nos vuelve a poner estas preguntas en la mira, ¿por qué esta muestra está en el Museo Memoria y Tolerancia y no en el MUAC? ¿Cómo sería distinto que estuviera en uno u otro espacio? ¿Qué necesitamos del arte hoy en día?

 

 

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Yunuen Díaz

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