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La Biblioteca Humana: una actividad cara a cara

//Alejandra Quiroz Hernández

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La magia sólo está en lo que dicen los libros,

en cómo unían los diversos aspectos del

Universo hasta formar una prenda para nosotros.

-RayBradbury, Fahrenheit 451°

 

Para muchos, hablar de libros humanos los remite a Fahrentheit 451°, novela de RayBradbury en la que los libros están prohibidos y, para preservarlos, las personas memorizan sus contenidos. Sin embargo, hay otro tipo de libros humanos: los que cuentan su propia historia.

 

La Biblioteca Humana es una actividad que se originó en Dinamarca, en la primavera del año 2000. Surgió como una iniciativa para confrontar los estereotipos que a menudo nublan nuestro juicio y provocan actitudes desagradables respecto a quienes nos resultan diferentes por las razones que sean. La Biblioteca Humana debutó en el festival de Roskilde, celebrado en Copenhague. Durante cuatro días y a lo largo de ocho horas, la gente pudo solicitar en préstamo un libro humano y sentarse a dialogar. Fue todo un éxito.

 

A raíz de esa experiencia tan dichosa, la acción ha sido replicada en bibliotecas de todo el mundo. Cada una ha sido capaz de hacer suyo el proyecto y darle un giro. En México, la Biblioteca Vasconcelos adoptó la Biblioteca Humana como acción bibliotecaria. Desde septiembre de 2014 a febrero de 2016 se han realizado 5 bibliotecas humanas.

 

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Un equipo de bibliotecarios, bajo el liderazgo de Ramón Salaberria, se organizan para convocar a los libros humanos. La mayoría de las veces son personas conocidas aunque también se ha abierto la convocatoria a través de las redes sociales. Una vez que se tiene a los invitados, se les solicita que envíen un título y una reseña de su historia a compartir. El equipo de diseño comienza a diseñar las portadas para que en el área de restauración se realicen los libros que se utilizaran como representación física del libro que nos visitará. Se prepara un catálogo para que los lectores elijan qué libro desean escuchar.

 

Como se trata de una actividad especial, se eligió hacerla al aire libre. De tal manera, la sección norte de los jardines de la biblioteca es utilizada para servir de estantería abierta. Los libros se sitúan en distintos puntos del jardín y esperan a sus lectores. De esta manera se honra la famosa expresión de Cicerón: “Si junto a la biblioteca tienes un jardín, nada te faltará”.

 

Los lectores se acercan al libro elegido, toman asiento y comienzan a platicar. Puede ser que el propio libro comience a contar historias o que sea el lector quien la provoque con sus preguntas. Lo que sí es que cuentan con 20 minutos para dialogar y compartir un espacio íntimo. Además, hay un reglamento en el que prevalece el respeto.

 

La primera Biblioteca Humana se realizó en el marco de la Semana de la Igualdad, realizada en colaboración con la Embajada de Suecia. El tema tratado fueron los estereotipos de género. Escuchamos a un hombre al que no lo dejaban bailar, un hombre nos habló de cómo ser un papá gay y no morir en el intento, una mujer mixe nos explicó los retos que tuvo que enfrentar para poder estudiar, entre muchas otras historias que desafiaban los roles de género que persisten en nuestra sociedad.

 

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La segunda edición de este proyecto se enfocó en la colonia Guerrero, barrio cercano a la Vasconcelos que en 2015 cumplió 140 años de existencia. Fue una experiencia muy nostálgica. Los libros convocados nos hablaron de los tiempos anteriores a la construcción del eje 1 norte, la convivencia con los ferrocarrileros, los estragos del terremoto, los negocios que solía haber en el vecindario.

 

Paternidades fue el tema de la tercera Biblioteca Humana. En ella, al menos 12 hombres se dieron cita para contarnos diversas facetas que abordan la paternidad. Contrario a lo que se piensa, las cosas tampoco son sencillas para los padres. Fue una de las sesiones más conmovedoras puesto que los participantes tenían cosas muy duras que contarnos. Un hombre nos habló de la discriminación que sufre por ser padre soltero, otro nos contó sobre la vez que vivió en la indigencia al no recordar su hogar y la dificultad de recuperar la memoria; otro señor explicó su decisión de incorporar el ateísmo en la educación de sus hijas gemelas. Se contaron historias muy íntimas e inimaginables.

 

En otro acto de conservación de la memoria, la cuarta biblioteca humana se dedicó al trigésimo aniversario del terremoto de 1985. Personas de toda la ciudad escarbaron los escombros de su memoria para narrar cómo vivieron ese trágico día de septiembre. Se intentó que no todas las historias fueran desgarradoras. Un momento especial del encuentro fue cuando una sobreviviente se encontró con un rescatista que trabajó en el barrio donde ella vivía. Aunque no se trató del hombre que la salvó, fue un encuentro inesperado y muy emocionante.

 

La más reciente edición de esta acción bibliotecaria ocurrió el 21 de febrero y celebró la lengua materna. Recibimos a 20 libros que hablaban las más diversas lenguas: idish, mixe, totonaco, árabe, finés, lengua de señas mexicana, flamenco, ndebele, entre otras lenguas originarias de México y otras partes del mundo. En esta ocasión, antes de comenzar la actividad, los libros humanos se presentaron cada uno en su lengua materna y después en español. Los allí presentes sentimos la piel erizada cada vez que alguien hablaba en su lengua. Fue un encuentro muy especial con la otredad.

 

La Biblioteca Humana es una actividad que no cuesta nada. Todas las participaciones son de manera voluntaria y se utiliza la infraestructura disponible. Es una actividad fácilmente replicable en todos aquellos sitios en donde haya disposición de escuchar y el deseo de comprender al otro.

 

 

 

 

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Alejandra Quiroz Hernández

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