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Jotos, hay muchos, tú eres único y valiente: Juanga

//Patricio Adrián
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“Mi vida es muy mi vida y el tiempo lo dirá, si fue o no importante, no sé, igual que los demás”.

Juan Gabriel

 

Nos iremos con tu imagen de un Juan Gabriel ingenioso, provocador, valiente y también complaciente del poder, evasor de impuestos y, al mismo tiempo, uno de los más transgresores de un México que ha aprendido de la diferencia a fuerza de hacer camino al andar.

 

El pueblo te quiere, y te queremos Juan Gabriel, porque al igual que José Alfredo Jiménez y Chavela Vargas, eres auténtico; no fuiste, por largo tiempo, un producto pop prefabricado, sino de tu propia historia, de tu vida: proveniente del pueblo, de Paracuáro, Michoacán, hijo de campesinos, migrante joven a las ciudades más cosmopolitas, Tijuana, D.F, por mencionar algunas; lo único que te diferencia de José Alfredo y lo que te hermana con Chavela es haber vivido un México hostil y violento a la diferencia sexual, pero les ganaste Juanga, les diste la vuelta, entraste en sus santos hogares y te quedaste para siempre. Jotos, hay muchos, tú eres único. Les pisaste el pundonor a los machos, lo convertiste en lentejuelas y saliste con la frente en alto a los escenarios más importantes del mundo.

 

No todas tus canciones son cantadas a mujeres, como evidentemente tus disqueras te lo pidieron, muchas no tienen nombre, no tienen género, en varias demuestras el dolor de no vivir tus amores, vaya que fueron muchos. Si le creemos a tus letras y música ¡qué bárbaro Juan Gabriel cómo amaste!

 

 

Encabezaste una bandera de apertura sexual, sin decirlo, no había necesidad, tu mejor arma fue tu talento. Encarnaste, por tu posición y demuestras aún desafortunadamente, las contradicciones de la sociedad mexicana hacia la homosexualidad. Se te toleró en la escena, y se te impone un silencio sobre tu vida, so pena de tu éxito.

 

Te quieren, te queremos, por talentoso, te celebramos tus gritos histriónicos, tus movimientos “femeninos.” A través de tu performance el pueblo descubrió que gritar como Juan Gabriel no los volvía homosexuales, que necesitaban gritar, llorar y reír como tú. Por eso los machos te quieren Juanga. De ese tamaño es el miedo, el desconocimiento y el prejuicio en el país de Juanga.

 

El buen “macho calado” te acosaba en público, y en colectivo te mandaba besos, mientras su esposa e hijos lo celebraban doblados de la risa. Formas parte del conservadurismo de las familias mexicanas, paradójicamente. Al igual que star system de Televisa fuiste amigo del poder político, tan lejano del ‘pueblo’ de dónde viniste. Hiciste campaña para el PRI en el 2000 y en cierto modo gracias a la política cultural de Salinas de Gortari pisaste Bellas Artes.

 

 

Juan ‘Grabiel’, como tú público popular te decía: te casaste, tuviste hijos y hasta abuelo eres. Sólo después de mucho respondiste públicamente de manera brillante, cuando se te pregunto estúpidamente, si eras homosexual, “que lo que se ve no se juzga.” La pregunta de aquel periodista quedará en el olvido, tu respuesta no. Supiste sacarle jugo comercial a tu personalidad, si en la sociedad no pudiste abrazar, amar, besar y presumir a tus parejas, a tus hombres, a tus muchachos, con el escenario te desquitaste. Tu música, tus canciones, no se comprende sin tu vida, y tu vida plena es esa que el oficialismo oculta, que los medios timoratos y sin valor apenas si pronuncian. Cualquier omisión al respecto, no te hace justicia al torrente de tu vida Juan Gabriel.

 

 

 

 

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Patricio Adrián

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